martes, 30 de agosto de 2016

Plan Fitness para Septiembre

Voy a empezar una nueva rutina, y es contar aquí, para que de alguna manera quede más o menos escrito en piedra, a finales de cada mes el plan que tengo para el mes siguiente, y de la misma manera a finales de cada mes contaré el resultado del plan.

Empiezo con el nuevo curso de Septiembre 2016 y a ver como va la cosa!
Aviso, aunque no me gusta empezar con excusas he de decir que tengo un viaje de trabajo la semana que viene enterita, por lo que el plan se trastocará un poco, pero no pasa nada por que lo importante es el balance a finales de mes, y la manera de organizarme entre medias los días irá cambiando según me adapte a las circunstancias.


El código de colores es el mismo que usa Kayla Itsines en la BBG, lo que significa que en realidad las semanas 1 y 2 son las últimas de mi segunda ronda (2.11 y 2.12 por así decirlo). Creo que cuando consiga acabar estas dos semanas voy a sentirme liberadísima, por que me pesa ahora mismo mucho no haber acabada aun la segunda ronda. Pero lo que no voy a hacer es no acabarla por el hecho de haberme retrasado. Más vale tarde que nunca!

A parte de eso, el color verde significa que estoy de viaje, así que como veis este mes me tocan una boda y una despedida de soltera, lo cual está genial pero me trastoca un poco el plan de preparación de la carrera. A la despedida he pensado en llevarme las zapatillas de correr, aunque igual me llaman loca. 

Por otro lado, la primera semana en realidad debería ser verde del todo, por que de lunes a viernes tengo un viaje de trabajo, pero voy a aprovechar para hacer un par de salidas de correr para ir adelantando preparación para la carrera, y si me animo incluso puede que haga algún circuito de BBG en el gimnasio del hotel. 

En resumen, este es mi plan para Septiembre:
  • Acabar la segunda ronda de BBG (Semanas 2.11 y 2.12): Agujetas garantizadas!
  • Empezar la tercera ronda de BBG (Semanas 3.1 y 3.2): Un poco más fácil, menos mal!
  • Prepararme bien y conseguir acabar la carrera de 10km: Sin morir en el intento!

Y vosotros, cómo os planteáis el final del verano?

lunes, 29 de agosto de 2016

Trabajo vs. Deporte

Me cambié de empresa a finales del año pasado y lo que al principio parecía un trabajo tranquilito ha ido cogiendo velocidad y ahora mismo estoy en más proyectos y con mucha más responsabilidad de la que nunca me hubiera imaginado. Lo cual es genial, estoy aprendiendo a pasos forzados, muchísimo, con unos compañeros geniales y unos temas muy interesantes. Estoy, además, en la edad y situación personal en la que todo esto es posible, y a mi lado tengo un marido maravilloso que no solo me apoya en todo, si no que está muy orgulloso de mí.
El Pero, pues siempre hay uno, es que me toca viajar bastante. Este verano ya van tres viajes de avión y dos de coche, y esto, unido a las vacaciones y bodas varias, ha hecho que se me trastoque del todo el plan fitness, por que los días que estoy en casa estoy k.o. y sin mucha energía ni ganas para ponerme a hacer deporte. 

Pero... y es que estoy dispuesta a darle la vuelta al primero "Pero", me he propuesto aprovechar los viajes de trabajo, las tardes lejos de casa, para hacer justo lo que luego en casa no me apetece mucho, por que me salen otros mil planes que, sorpresa sorpresa, perdida en el pueblo sueco en el que está la central de mi empresa pues no me salen. Por mucho que me cuenten que es donde nació Abba, allí no hay mucho que hacer... Así que en mi maletita de viaje business no faltan las deportivas, la ropa de deporte, y como puedo elegir el hotel, pues pillo el que tiene un gimnasio muy bien montado. 

Así que aunque mi primera opción fue tirar a la basura el plan "Retorno a la BBG" que me había montado para Septiembre hasta Diciembre, me daba tanta rabia hacerlo que voy a optar por cambiar días y entrenamientos para poder hacerlo igualmente. Es cierto que estoy más cómoda haciendo la BBG en la intimidad y en casa, donde además tengo todos los accesorios necesarios, así que seguiré haciéndolo así. Por otro lado, estoy retomando las salidas de correr poco a poco, y es que me he apuntado a una carrera de 10km a principios de octubre, y correr es algo que puedo hacer sin ningún problema ni vergüenza en el gimnasio del hotel. Lo de salir fuera dependerá del tiempo y la lluvia.

Así que, al mal tiempo buena cara! Los viajes significan que me voy a hacer responsable de un proyecto que me va a ayudar a aprender un montón y mejorar en mi trabajo una barbaridad, y tengo muchas ganas de ello! Por otro lado, el deporte es muy importante para poder llevar una vida sana y saludable, y tampoco quiero renunciar a ello, así que... hotel con gimnasio, zapatillas a la maleta, y a por ello!


jueves, 25 de agosto de 2016

Mi querido Blackroll

Hace un tiempo una amiga nos regaló un churro de plástico negro que nosotros vimos de primeras como un trasto más que guardar en alguna esquina polvorienta del piso, así que sonreímos al recibir el regalo sin entender muy bien para qué servía. 
Pero, y menos mal, nuestra amiga me obligó a probarlo y me enseño un poco a usarlo, y os voy a ser sincera, la odié con todo mi cuerpo. Literalmente, por que mi cuerpo gritó por 15 sitios distintos de dolor.
Desde entonces mi relación con el blackroll ha mejorado mucho, y me he vuelto adicta al dolor y consiguiente relajación muscular que provoca su uso. Después de una sesión de BBG, yoga, carrera o esquí (sobretodo estas dos últimas) acabar el día con unos minutos de machaque con el churro hacen que duerma como un bebé. 

Para quien no lo conozca: el blackroll es un churro de plástico duro, que puede ser negro en nuestro caso o de cualquier colorin, sobre el que puedes dejarte rodar con todo el cuerpo, a cachos, para automasajearte y liberar tensiones musculares.



A mí me ayuda cuando tengo los músculos cargados, por ejercicio intenso, por estrés o lo que sea, a relajar los músculos y quitar pequeñas contracturas. En mi caso me ayuda en la espalda mucho, ya sea las lumbares o la parte alta, donde aparecen muchas contracturas por estar el día entero al ordenador, en la zona de hombros y cuello. Alguna vez que esto me ha provocado dolor de cabeza me ha ayudado a relajar la musculatura hasta casi desaparecer el dolor. 
Mi otra zona favorita son las piernas: por delante los muslos y por detrás los gemelos, es lo que más sufre en deportes como correr, esquiar o senderismo, y masajear estas dos zonas con el blackroll, aunque es cierto que es un poco masoquista porque al principio duele una barbaridad, puede acortar la intensidad de las agujetas y hacerlas desaparecer mucho más rápido, además de ayudar a relajar las piernas y poder dormir mejor. 

El rugbier también lo usa mucho, sobretodo para relajarse después de una sesión de rugby, o para que las agujetas desaparezcan más rápido. 
Esta semana, por ejemplo, lo hemos usado los dos después del fin de semana de senderismo, y nos ha ayudado a quitarnos dolores musculares y dejar de andar como Chiquito de la Calzada. 

Antes el churro lo vendían sólo unas pocas marcas y era un poco caro, teniendo en cuenta que es un churro de plástico... Ahora hay muchas más opciones, de todo tipo de colores, materiales y formas, con o sin protuberancias, más o menos grandes,... Para gustos, colores!

Y vosotros, usais también el churro después de hacer deporte? Os sirve?

martes, 23 de agosto de 2016

En los Alpes

Claudiqué a las 6:37. Estaba claro que la pareja que había tumbada a nuestro lado no se iba a volver a dormir, y que el chico seguía con ganas de comentar que estaba en un concierto por el que no había pagado. Empezaba a sentir un poco de mal humor y no me daba la gana, así que, intentando no hacer ruido para no despertar a los aún dormidos, me arrastré al pasillo llevándome el móvil, el libro y la chaqueta. Fuera me até las botas de montaña y salí de la cabaña-dormitorio, alegrándome de que ya hubiera dejado de llover. Recordé que el día anterior nos habían hablado sobre un mirador y lo busqué por donde creía que podía estar. Andé un rato hasta lo que me parecieron unas vistas bonitas del amanecer en la montaña, hice un par de fotos, volví a la cabaña-restaurante y me senté en la terraza. 
Apenas tenía batería en el móvil así que con el poquito internet que me llegaba escribí un whatsapp:
"Estoy en la terraza, cuando vengas m traes el cargador plissss?"

Abrí el libro y lo primero que vi es una anotación mía "Agosto 2008", así que 8 años más tarde empecé a lee de nuevo "El lobo estepario", de Herman Hesse.

Hacía fresco y en cuanto abrieron el comedor entré a desayunar, con la intención de beber un café leyendo y esperar la hora que faltaba hasta que a mi marido y a nuestros amigos les sonaran las alarmas. Pero al darme la vuelta para echarme café en la taza me encontré con mi marido, con los ojos llenos de legañas y una sonrisa en la cara por haberme encontrado. Beso de buenos días y un "dónde estabas?". 

No había leido el mensaje así que la batería del móvil seguía desgastándose, pero tampoco importaba mucho. Estaba en los Alpes, apenas había internet, y no tenía ganas de estar conectada a más que a la gente que había subido conmigo el día anterior los más de 1100 metros de diferencia.

- Cómo es que te has levantado tan pronto?
- La pareja, bueno, el chico, que había durmiendo en la litera de al lado ha estado desde las cinco y pico comentando que el resto de gente no paraba de roncar y tirarse pedos, y a ver yo los ronquidos y los pedos puedo aguantarlos, pero los susurros me ponen de mal humor así que... - me encogí de hombros - no pasa nada, me tomo ahora un par de cafés y me despejo. Además he visto el final del amanecer, así que no ha estado tan mal, mira.
Le enseñé la foto que he hecho tras la cabaña, y le gustó. Entraron nuestros amigos y aprovechamos para volver a desayunar con ellos, reirnos un rato del festival de pedos y ronquidos, e irnos despertando poco a poco.


Un rato más tarde ya habíamos recogido todo y estabamos bajando la montaña. La primera parte era sencilla, en sendero, pero enseguida nos metimos en el bosque, donde los palos me ayudaron a no resbalarme con las piedras y el barro. Nosotras ibamos tranquilas, hablando de todo y nada y riéndonos de nuestros maridos, que bajaban dando saltos y parecían más cabras que hombres. De tanto en tanto me paraba y les instaba a mirar el paisaje. Era impresionante. 

Les hablé de "El caminante sobre el mar de nubes", que me recordaba al paisaje que veíamos, y de por qué me gustan los cuadros de Caspar David Friedrich, que inspiran viajes y aventuras exóticas. 


El final de la ruta atravesamos el barranco del río, de nuevo espectacular, y mi marido y yo comentamos que traeremos a sus padres cuando nos visiten en diciembre. 

Comimos los bocatas preparados dos días antes, merendamos en la estación un trozo de tarta, y hora y media de tren después, llegamos cansados, felices, y con principios de agujetas, a casa.

viernes, 12 de agosto de 2016

Cuando correr es peligroso

Acabo de leer una noticia que me ha dejado muy mal cuerpo. En las últimas semanas han asesinado a tres mujeres en Estados Unidos, Alexandra Brueger (31 años) Karina Vetrano (30) y Vanessa Marcotte (27), cuando habían salido a correr. Son asesinatos separados, en ciudades distantes, y aun no se sabe si hay más conexiones que las obvias. 
Las tres eran mujeres, eran jóvenes, eran guapas y estaban solas. Habían salido a hacer algo tan normal y tan común como correr.

A una la dispararon por la espalda, a otra la violaron y quemaron, a la tercera la violaron y extrangularon. 

Confieso que, como la gran mayoría de la gente, lo primero que he pensado ha sido "quizás estaban en algún lugar apartado, o con poca luz, o poca gente, o usando geolocalización, no deberían haber ido solas". 
Pero esto no es correcto. No hay ningún "debería" censurable en el comportamiento de las mujeres, sólo en el de los asesinos. Ellos son los primeros en los que hay que pensar a la hora de criticar sus decisiones o comportamientos. Las víctimas no hicieron nada malo, nada irresponsable, nada criticable. 

Sin embargo, y sin reproche alguno, no se me va de la cabeza que como mujer, por mucha rabia que te de, tienes que tener más cuidado al moverte por el mundo. Me da mucha rabia pensar así, por que va de la mano de la sospecha de que la naturaleza de algunos hombres es violenta y que muchos  son potenciales maltratadores y/o violadores. No me gusta pensar eso de los hombres, ni me parece justo para ellos. 
Aun así, yo misma he evitado rutas por el centro de la ciudad por ser un poco oscuras o poco transitadas, por miedo a estar sola, a cruzarme con alguien no deseable, a que me hagan daño... y esto viviendo en la que según Forbes es la 4 ciudad del mundo en calidad de vida. Si tengo miedo aqui a las calles oscuras, donde no lo voy a tener?

Ahora me pregunto: debería seguir saliendo sola a correr? Debería evitar caminos poco transitados aunque sea de día (las chicas fueron asesinadas a plena luz)? Debería correr mejor en un gimnasio en cinta? Debería dejar de correr? 
Debería, en resumen, tener miedo? 

No.

Precaución sí, pero miedo no, miedo nunca. 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Minivacaciones: Boda rural y Ámsterdam

Este fin de semana he estado de pendoneo y me lo he pasado genial!

Creo que aun no lo he comentado, pero este año nos han invitado a unas cuantas bodas. Con unas cuantas quiero decir ONCE. No podemos ir a todas, por que (obviamente) nos coinciden un par, así que sólo vamos a ocho. Que se dice pronto pero no se paga rápido, ni en euros ni en kilos, por que otra cosa no pero algo que tienen todas las bodas en común, ya sean hispanas o teutonas, es que se come como si se fuera a acabar el mundo.

Dicho esto, el viernes tuvimos la boda de la que menos esperábamos del año, era de un amigo del rugbier, un chico alemán que hizo erasmus en Madrid y buscando algo de deporte con mucha cerveza fue a parar (sorpresa!) al equipo de rugby. Y lo que une el rugby es muy complicado que lo separe la distancia, y a golpe de frases del tipo Hay demasiada sangre en mi alcohol cuyo significado no quiero llegar a entender, han mantenido la amistad después de varios años. Junto a nosotros había otra pareja española, otro compañero de rugby y su novia. 
La boda fue en la iglesia del pueblo y después nos fuimos a la granja de los padres de ella. Yo pensé que sería una finca tipo España, hasta que llegamos y vimos que era una granja de verdad de la buena, con olor a mierda en el aparcamiento incluido. Muy, muy chulo! 
Habían montado una carpa y ahí tuvimos el cóctel, cena y baile con música en directo. Y al día siguiente, por tradición, más fiesta con barbacoa. No sabíamos que esperar de la boda por que sólo eramos cuatro españoles y no conocíamos más que al novio, y en ningún caso nos esperamos una acogida tan bonita y generosa como la que nos dieron. Después de tantos años en Alemania y a veces me sigo dando cuenta de que el cliché de que los alemanes son fríos y distantes es sólo eso, un cliché. Se da a veces, pero no siempre es la norma. 
El padre del novio estuvo todo el rato pendiente de nosotros, se nos acercó muchísima gente, amigos y familiares, a hablarnos, a hacerse fotos con nosotros, a hacer una conga en la pista de baile... Eramos los únicos de fuera del pueblo o la familia en la boda, y nos hicieron sentir como en casa.


Para redondear el fin de semana nos fuimos tres días a Ámsterdam - el regalo de boda de mis hermanas. Gracias chicas!!
No conocíamos ninguno de los dos la ciudad y nos ha encantado. Hicimos el recorrido conocido de Centro-Canales-Barrio Rojo-Barrio Chino-Museos (Van Gogh)-Paseo en Barca-Tour a pie. Además un día nos fuimos de excursión a ver molinos históricos, pueblos pesqueros y toda la tierra ganada al mar.

Nos ha gustado mucho Ámsterdam, aunque es cierto que el centro es demasiado turístico, pero bueno, nosotros también somos turistas y sería hipócrita serlo y no permitir que otros lo sean. Aunque sí que es cierto que en ciertas calles sólo había Coffeeshops y restaurantes de dudosa calidad y luces de neon, y yo sobretodo eché un poco en falta un mínimo de orgullo nacional por la comida propia y no sólo pizzerías para turistas. 

Lo mejor, sind duda, el barrio de Jordaan: Nos recomendó el guía del Freetour que pasearamos por este barrio residencial y tranquilo si teníamos tiempo, y nos enamoró. Hizo que nos plantearamos "si viviera en esta ciudad, sería en este barrio" y nos hizo enamorarnos de los canales y las calles llenas de verde y de casas inclinadas. 


Ámsterdam es sin duda una ciudad para recomendar y para disfrutar. Nos quedamos con la espinita clavada de no haber podido dar un paseo en bici (el tiempo no acompañó mucho...) así que tenemos excusa para volver en el futuro. 

Ahora, después de unas 10.000 calorías al día de comida nada sana y mucho alcohol (aunque también de patear mucho), toca volver al redil y a la vida sanota!

jueves, 4 de agosto de 2016

Enamorada de mi Yogurtera!

Bueno, lleva 10 días en mi vida y ya la he usado dos veces, así que ya puedo decir en voz alta y de forma oficial, que ADORO MI YOGURTERA!!!

Si llego a saber lo sencilla que es (de verdad, más simple y es una piedra) y no me hubiera enrocado con hacer los yogures en el horno e inventos parecidos. 

Me he comprado un modelo muy sencillo, la única diferencia que tiene con los más normalitos es que se apaga sola. Me explico: las yogurteras de toda la vida las enciendes y a las 6 o 7 horas, tienes que acordarte y apagarlas a mano. La que me he comprado tiene un temporizador y se apaga sola, es la única diferencia con las demás, y por la poca diferencia de precio lo recomiendo, por que no hay que estar pendiente del reloj.


Usarla es más sencillo que sacarle punta a un lápiz, de verdad, y eso que yo sólo he probado por ahora yogures naturales simples, sin azucar ni nada, y después para darle sabor yo echo salvado de avena y/o un poco de mermelada, y el rugbier le echa miel. 
Lo siguiente será aprender a hacer yogures de sabores (he pensado en vainilla, chocolate, caramelo, frutas,... alguna sugerencia?) y yogur griego, que el rugbier ya me lo pide todos los días. 


Para quien sea un viciado de los lácteos como nosotros lo recomiendo de verdad, y es que tiene un montón de ventajas:
  1. Es muuuuuy sencillo de usar y no se necesita ningún ingrediente especial: Leche+Yogur+Leche en Polvo (si se quiere espesar). Ya si se quiere ser creativo se pueden probar varias recetas y sabores diferentes.
  2. Apenas usa energía: menos que el horno, que era lo que yo usaba hasta ahora.
  3. El tamaño es pequeño: que sí, que es un trasto más en la cocina... pero si realmente se le va a dar uso merece la pena hacerle un hueco. 
  4. Los yogures salen riquísimos, no tienen nada que envidiar a los comprados.
  5. Se ahorra dinero: la yogurtera cuesta unos 30€, y una vez amortizada, aunque es cierto que no te haces rico, pero oye cada € se agradece.
  6. Los yogures son muchísimo más sanos: no lleva nada de conservantes o aditivos extraños, más allá que los ingredientes que se hayan comprado, y si en vez de yogur se usa fermento directamente, pues menos aun. Ah, y sin azúcar añadido!!
  7. Se ahorra plástico y cartón: por un tubo, pensad en la cantidad de tarritos de plástico y el cartón del envoltorio que nos ahorramos nosotros, que somos de tomar yogur diario cada uno!
Así que, en definitiva: están más ricos, más sanos, y más sostenibles.

Y vosotros, os animáis a uniros a la chupipandi de la yogurtera? 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...