jueves, 25 de agosto de 2016

Mi querido Blackroll

Hace un tiempo una amiga nos regaló un churro de plástico negro que nosotros vimos de primeras como un trasto más que guardar en alguna esquina polvorienta del piso, así que sonreímos al recibir el regalo sin entender muy bien para qué servía. 
Pero, y menos mal, nuestra amiga me obligó a probarlo y me enseño un poco a usarlo, y os voy a ser sincera, la odié con todo mi cuerpo. Literalmente, por que mi cuerpo gritó por 15 sitios distintos de dolor.
Desde entonces mi relación con el blackroll ha mejorado mucho, y me he vuelto adicta al dolor y consiguiente relajación muscular que provoca su uso. Después de una sesión de BBG, yoga, carrera o esquí (sobretodo estas dos últimas) acabar el día con unos minutos de machaque con el churro hacen que duerma como un bebé. 

Para quien no lo conozca: el blackroll es un churro de plástico duro, que puede ser negro en nuestro caso o de cualquier colorin, sobre el que puedes dejarte rodar con todo el cuerpo, a cachos, para automasajearte y liberar tensiones musculares.



A mí me ayuda cuando tengo los músculos cargados, por ejercicio intenso, por estrés o lo que sea, a relajar los músculos y quitar pequeñas contracturas. En mi caso me ayuda en la espalda mucho, ya sea las lumbares o la parte alta, donde aparecen muchas contracturas por estar el día entero al ordenador, en la zona de hombros y cuello. Alguna vez que esto me ha provocado dolor de cabeza me ha ayudado a relajar la musculatura hasta casi desaparecer el dolor. 
Mi otra zona favorita son las piernas: por delante los muslos y por detrás los gemelos, es lo que más sufre en deportes como correr, esquiar o senderismo, y masajear estas dos zonas con el blackroll, aunque es cierto que es un poco masoquista porque al principio duele una barbaridad, puede acortar la intensidad de las agujetas y hacerlas desaparecer mucho más rápido, además de ayudar a relajar las piernas y poder dormir mejor. 

El rugbier también lo usa mucho, sobretodo para relajarse después de una sesión de rugby, o para que las agujetas desaparezcan más rápido. 
Esta semana, por ejemplo, lo hemos usado los dos después del fin de semana de senderismo, y nos ha ayudado a quitarnos dolores musculares y dejar de andar como Chiquito de la Calzada. 

Antes el churro lo vendían sólo unas pocas marcas y era un poco caro, teniendo en cuenta que es un churro de plástico... Ahora hay muchas más opciones, de todo tipo de colores, materiales y formas, con o sin protuberancias, más o menos grandes,... Para gustos, colores!

Y vosotros, usais también el churro después de hacer deporte? Os sirve?

2 comentarios:

  1. ¡Hola guapa! Me presento... Tengo un blog con la misma finalidad que el tuyo: Dieta y conseguir mantener una vida sana, y sobre todo, compartir el camino con todos vosotros y animarnos y apoyarnos un montón!

    Abri mi blog en 2014 y después de perder 11 kilos (y recuperar alguno) vuelvo a las andadas. ¡Estoy encantada de ver que hay gente que sigue por aquí! A partir de hoy te leo... Mucho ánimo y te invito a pasar por mi blog :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola!! en cuanto pueda le echo un vistazo a tu blog! :) siempre es muy inspirador leer historias de éxito de otros. encantada de que vuelvas al blog y ya te dejaré un comentario en el tuyo :)

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...