Hoy vengo un poco profunda e intensa, es lo que tienen los miércoles.
Nunca he sido fumadora como tal, nada más allá de los cigarrillos por la noche cuando tenía 17 años y quería molar y cada medio año una calada a un porro para creer que aún molo. Por lo tanto, no tengo ni idea de lo que cuesta dejar de fumar (menos mal!) pero lo he visto en familiares cercanos y amigos, que se tiran la vida entera "dejando de fumar" sin llegar a conseguirlo de verdad, con recaídas después de varios años o incluso antes.
Confieso que siempre lo he despreciado un poco; pensaba "no puede ser tan dificil, dejas de fumar, y ya está! A ver, que es malo para la salud, eso debería ser razón suficiente!". Esto a la par que me metía kebabs, pizzas y platazos de pasta de dos en dos entre pecho y espalda.
Por otro lado, me lamentaba de estar gorda, de no conseguir hacer dieta, de no encontrar la fuerza de voluntad suficiente para hacer deporte... véis la ironía? Por un lado no entendía como a un fumador la perspectiva de cáncer de pulmón no le convencía para dejar el tabaco sin mirar atrás, pero hacía la vista gorda a todas las enfermedades que surgen del sobrepeso, igual de letales.
Me parecían cosas del futuro, improbables, de las que "le pasan a otras personas, no a mí, yo estoy gorda, es que como mucho, pero sano!". Es algo así como lo que le he oido decir a mucha gente: "no pasa nada por fumar, no me trago el humo!".
Así que he llegado a las siguientes conclusiones: